No cabe duda de que 2020 ha sido un año de adaptación, de giro, de resiliencia. Un año que ha sacado a relucir las fortalezas, las agallas y el compromiso de las personas para seguir avanzando.

Así como 2020 será recordado como un año que aceleró el cambio y la transformación en la forma en que nos comunicamos, en la forma en que trabajamos, en la forma en que aprendemos, en la forma en que nos comprometemos y en la forma en que hacemos negocios, también será recordado como el año en que la sociedad, tal y como la conocemos, apretó el botón de «reset».

A nivel individual, es un año que ha arrojado luz sobre nuestras prioridades, sobre lo que es importante para nosotros. Es un año que ha reavivado el aprecio por las cosas básicas de la vida: la familia y los amigos, la naturaleza prístina, la posibilidad de salir al aire libre y hacer ejercicio, la importancia del acceso a un suministro seguro de alimentos sanos y de origen local, …

A nivel político, y en particular en Europa, cada vez oímos hablar más de la importancia de una recuperación sostenible y ecológica, de la soberanía digital y de fabricación, de garantizar la seguridad del suministro, de promover nuestras economías locales, entre otras cosas.

A nivel de la industria, si bien ha habido un zumbido de rápida transformación para adaptarse y prosperar, en IRIS, como en muchas empresas, también ha sido un momento de consolidación. Consolidación de nuestros equipos, de nuestra tecnología, de nuestros valores y de las relaciones con nuestros socios y nuestros clientes. También hemos consolidado y validado una transformación iniciada hace años en la digitalización de cómo trabajamos, cómo nos conectamos, cómo gestionamos y cómo nos comprometemos. Esto significó que estábamos preparados para el cambio de trabajo a distancia de la noche a la mañana.

A medida que el año 2020 llega a su fin, miramos hacia el 2021 con una sensación de anticipación y una energía para aprovechar las oportunidades que nos esperan. Como preparación para «lo nuevo», nos hemos tomado el tiempo de reflexionar sobre nuestra evolución hasta la fecha y hemos aprovechado lo aprendido para afinar el mensaje sobre nuestro papel clave en la digitalización de la industria en nuestra renovada página web. También hemos renovado nuestro logotipo anclándolo en nuestra especialización principal en fotónica con una adaptación de la luz que se rompe en sus colores espectrales constitutivos. Al igual que el año pasado, este logotipo lo enfoca todo. Nos devuelve a lo básico.

Por IRIS

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